
La diferencia entre alguien que dice «la IA no sirve para nada» y alguien que le ahorra dos horas al día no está en la herramienta: las dos personas usan la misma. Está en cómo preguntan. Y no se trata de trucos secretos ni de fórmulas mágicas, sino de algo bastante aburrido: darle la información que un colega nuevo necesitaría para hacer la tarea.
Esta guía es la fórmula completa, con la prueba que revela si tu prompt está bien antes de enviarlo, y las cuatro técnicas que más suben la calidad. Sirve igual en ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot.
La prueba del colega nuevo
Antes de enviar cualquier prompt, hazte esta pregunta: si le diera exactamente estas instrucciones a alguien que acaba de entrar a mi trabajo y no sabe nada de mi empresa, ¿podría hacer la tarea?
Si la respuesta es no, tu prompt está incompleto. Y casi siempre falta lo mismo: el contexto que tú das por obvio porque lo tienes en la cabeza.
Estos modelos no tienen menos capacidad que un colega competente: tienen menos información. No saben para quién trabajas, qué pasó la semana pasada, quién va a leer el texto ni qué formato usa tu empresa. Cuando falta ese contexto no se detienen a preguntar: rellenan con lo más probable. Y lo más probable es siempre lo más genérico. Ese es el origen del 90 % de las respuestas decepcionantes.
La fórmula de los seis bloques
No hace falta usar los seis siempre, pero cuanto más importante sea la tarea, más conviene tenerlos todos:
| Bloque | Qué responde | Ejemplo |
|---|---|---|
| 1. Papel | Desde qué perspectiva | «Eres el gerente de compras que va a recibir esta propuesta» |
| 2. Tarea | Qué tiene que hacer, con un verbo | «Reescribe», «Compara», «Extrae», «Critica» |
| 3. Contexto | Lo que tú sabes y él no | Quién lo lee, qué pasó antes, qué se busca |
| 4. Formato | Cómo quieres la respuesta | «Tabla de 3 columnas», «CSV», «máximo 150 palabras» |
| 5. Reglas | Los límites | «No inventes cifras», «español de México», «sin emojis» |
| 6. Ejemplo | Cómo se ve lo bueno | Un caso resuelto, aunque sea inventado por ti |
Si tuvieras que elegir solo dos, quédate con el contexto y el ejemplo. Son los que más mueven la aguja.
Antes y después: un ejemplo real
Prompt malo:
Escribe un correo para pedirle a un proveedor que entregue antes.
Va a devolver un correo correcto, formal, genérico e inservible, porque no sabe si ese proveedor te debe favores o si eres tú quien depende de él.
Prompt bueno:
Eres un gerente de operaciones con experiencia negociando con proveedores. [PAPEL] Escribe un correo pidiendo adelantar una entrega. [TAREA] CONTEXTO - Le compro a este proveedor desde hace 4 años, es mi principal. - La entrega está pactada para el 15 y la necesito el 8. - El adelanto es por un error mío de planeación, no de ellos. - Es la segunda vez este año que les pido algo así. - Puedo ofrecer pago anticipado si eso ayuda. - Trato de usted, aunque ya hay confianza. FORMATO Máximo 120 palabras, asunto incluido. REGLAS - Reconoce que el problema es mío, sin disculparme tres veces. - Pregunta qué es posible, no exijas la fecha. - Ofrece el pago anticipado como facilitador, no como presión. - Español de México. Sin "Por medio de la presente" ni "Quedo atento a sus comentarios". EJEMPLO DE TONO que me gusta: "Ingeniero, buenas tardes. Se me complicó la planeación y necesito ver si hay forma de adelantar el pedido. Le cuento qué manejo y me dice qué es posible."
El segundo produce un correo que puedes mandar sin tocar. El primero produce uno que hay que reescribir entero. Escribirlo toma dos minutos más y ahorra diez.
Las cuatro técnicas que más suben la calidad
1. Dale un ejemplo
Es la técnica más eficaz que existe y la menos usada. Un ejemplo de lo que consideras bueno vale más que cinco párrafos describiéndolo. Sirve incluso si lo inventas tú: «así se ve una viñeta buena: [ejemplo]; así se ve una mala: [ejemplo]».
2. Pide varias versiones
La primera respuesta de estos modelos es siempre la más convencional. Pedir tres o cinco versiones con distinto enfoque —una conservadora, una directa, una arriesgada— cuesta lo mismo y te da algo que elegir. Y casi nunca eliges la primera.
3. Prohíbele inventar
La instrucción más valiosa en trabajo profesional: «si te falta un dato, no lo rellenes: escribe [FALTA] y pregúntamelo al final». Cambia por completo la fiabilidad de la respuesta, porque el comportamiento por defecto de estos sistemas es completar. Lo explicamos en por qué la IA inventa datos.
4. Pide que critique lo que hizo
Después de recibir la respuesta: «critica esto como si lo hubiera escrito otra persona: ¿qué está flojo, qué falta, qué no se sostiene?». La autocrítica suele ser sorprendentemente buena y produce una segunda versión bastante mejor. Es gratis y casi nadie lo hace.
Instrucciones negativas: qué NO hacer
Decir lo que no quieres funciona muy bien, y es lo que elimina el «sabor a IA». Una lista de prohibiciones que sirve para casi cualquier texto en español:
PROHIBIDO:
- La construcción "no solo... sino también"
- Empezar con "En el mundo actual", "En el dinámico entorno de hoy", "Es importante notar que"
- Tríos de adjetivos ("dinámico, innovador y disruptivo")
- Guiones largos como separador
- Cerrar con "En resumen" o "En conclusión" si el texto es corto
- Frases que no se puedan comprobar con un dato
- Emojis
- Preguntas retóricas de apertura ("¿Alguna vez te has preguntado...?")
- Adjetivos de relleno: "robusto", "integral", "holístico", "clave", "fundamental"
La conversación vale más que el prompt
Existe la idea de que hay que escribir el prompt perfecto de una vez. En la práctica los mejores resultados salen de tres o cuatro rondas:
- Primera petición con contexto suficiente.
- Corriges lo que no te gustó, concretamente: «el segundo párrafo suena a folleto, dilo como se lo dirías a un amigo».
- Pides que critique su propia respuesta.
- Pides la versión final incorporando la crítica.
Y una técnica poco conocida que resuelve mucho: pídele que te pregunte a ti primero. «Antes de escribir nada, hazme las cinco preguntas que necesitas para hacer esto bien.» Las preguntas que salen suelen revelar que tú tampoco tenías claro algo.
Los siete errores más comunes
- Pedir sin contexto. El error madre, del que salen casi todos los demás.
- Pedir tres cosas a la vez. «Analiza esto, hazme un resumen y escribe el correo» produce las tres a medias. Una por mensaje.
- Aceptar la primera respuesta. Es la más genérica por diseño.
- No decir el formato. Y después quejarse de que devolvió tres párrafos en vez de una tabla.
- Suponer que recuerda. En una conversación nueva no sabe nada de la anterior.
- No verificar los datos. Especialmente cifras, nombres propios, leyes y fechas.
- Pedir «algo creativo» sin decir para qué. Sin dirección, la creatividad de un modelo es el promedio de todo lo que existe.
Arma tu biblioteca de prompts
Lo que separa el uso ocasional del uso productivo: dejar de escribir prompts desde cero. Guarda en un documento los cinco o seis que uses de verdad —el de correos difíciles, el de resumir juntas, el de tu tipo de análisis— con los huecos marcados en corchetes.
Y arriba de todo, guarda tu bloque de contexto fijo: quién eres, a qué se dedica tu empresa, quiénes son tus clientes, cómo escribes. Pegar eso al inicio de cada conversación mejora todo lo que venga después y toma cinco segundos. Si pagas un plan que permita asistentes personalizados, ese bloque va ahí de forma permanente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se escribe un buen prompt?
Dándole la información que necesitaría un colega nuevo para hacer la tarea: quién es el destinatario, qué pasó antes, qué buscas conseguir, en qué formato lo quieres y qué reglas debe respetar. Si además le das un ejemplo de lo que consideras bueno, mejora otro tanto. La prueba rápida antes de enviar: si le dieras esas mismas instrucciones a alguien que acaba de entrar a tu trabajo, ¿podría hacerlo? Si no, falta contexto.
¿Sirven las plantillas de prompts que se venden por internet?
Sirven como punto de partida para ver la estructura, pero el valor no está en la plantilla: está en el contexto que solo tú puedes aportar. Una plantilla de «prompt para vender más» sin los datos de tu negocio produce exactamente el mismo texto genérico que produciría sin plantilla. Ninguna colección de prompts vale lo que un documento propio con el contexto de tu trabajo, que puedes escribir tú en veinte minutos.
¿Hay que escribir prompts largos?
Largos no; completos. Para una duda rápida, una línea basta y sobra. Para una tarea con consecuencias —un correo delicado, un análisis, un documento que va a leer un cliente— vale la pena invertir dos minutos en dar contexto, formato y reglas, porque ahorra las tres rondas de correcciones que si no vas a hacer igual. La regla práctica: cuanto más importa el resultado, más contexto merece.
¿Por qué la primera respuesta siempre suena genérica?
Porque estos modelos, ante la falta de dirección, producen lo más probable, y lo más probable es lo más promedio. Se arregla de tres formas: dando contexto específico, pidiendo varias versiones con enfoques distintos en lugar de una sola, y pidiéndole después que critique su propia respuesta y la mejore. Esa última técnica es gratis, suele funcionar sorprendentemente bien y casi nadie la usa.
¿Los prompts funcionan igual en ChatGPT, Gemini y Claude?
Los principios sí: contexto, formato, reglas y ejemplos mejoran el resultado en las tres. Hay diferencias de matiz —ChatGPT sigue especialmente bien las instrucciones largas con muchas reglas, Claude responde mejor a indicaciones de tono— pero un buen prompt funciona en todas. No vale la pena aprender «prompts para ChatGPT» como si fuera un lenguaje aparte.
¿Cómo evito que se invente datos?
Con una instrucción explícita: «si te falta un dato, no lo rellenes; escribe [FALTA] y pregúntamelo al final». El comportamiento por defecto de estos sistemas es completar, así que hay que prohibirlo de forma expresa en cualquier tarea donde los datos importen. Y aun así, verifica siempre las cifras, los nombres propios, las fechas y cualquier referencia legal o normativa antes de usar el resultado.
Aplica la prueba del colega nuevo antes de enviar: si esas instrucciones no bastarían para alguien que acaba de entrar a tu trabajo, falta contexto. De los seis bloques, los que más rinden son el contexto y el ejemplo. Pide varias versiones en vez de una, prohíbele inventar de forma explícita, y pídele que critique su propia respuesta —es gratis y casi nadie lo hace—. Y guarda tu bloque de contexto fijo en un documento: pegarlo al inicio de cada conversación mejora todo lo que venga después.



